Wednesday, January 31, 2007

Bajen las escaleras y.... bienvenidos al infierno: prepárense para vivir en otra dimensión


La guardia de ayer fue… por más que busco no encuentro palabras para describirla: un horror? un infierno? son lo más parecido a lo que mi mente alcanza a recordar.

La cosa parecía que prometía que estar con mi R grande y mi adjunta de MI se consideraría un gran privilegio en todos los sentidos. Pero había precedentes, que una compi había estado el día de antes de guardia y contaba “historias para no dormir” de aquella experiencia; de hecho, se hablaba de que media Ubiquitilandia había estado ese día en el hospital, así que más o menos sabía lo que me esperaba, que últimamente las guardias están siendo malas como las llamamos nosotras, o “buenas”, como las llaman los celadores… y digo yo: se refieren a buena calidad asistencial?? Madre mía!! es todo lo que se me ocurre decir al escuchar esa expresión.

Supongo que después de esto, los sueños raros y el colon irritable pre-guardia están lejos de erradicarse.

Empezó la cosa animadita, pasándome a un hombre que no recuerdo ni porque venía: solo recuerdo que acabó en paradas por una ¿FA? No quedó muy clara la cosa, la cuestión es que le hice varios electros seguidos porque me salían vibrados y se puso a 150 lpm ante mis ojos impasibles.


A lo largo de la tarde se fue animando más si cabía la cosa, y para cuando me di cuenta tenía... no sabría decir ni el número aproximado de historias encima de la mesa... sólo sé que aquello era una montaña de papeles que no había ni por donde meterles mano. Venga a pasarme prioridades 2 y más prioridades 2... Observación a tope, las consultas a tope... Me sentía desamprada. Al preguntarle a los adjuntos me mandaban a la internista. Iba a la internista y estaba super agobiada que se había pasado toda la guardia haciendo ingresos, así que venga a gritarle a la R1: que porque dejaba que me pasaran esas cosas, que si no debería ver esas prioridades, que porque no acudía a los adjuntos, que si esto había que regularlo… y ahi, la R chica con unas ganas de llorar impresionantes, aguantando el tipo con fuerza estoica.

De repente, cuando menos me lo esperaba, apreció por ahí el R2 que me la había jugado en la anterior guardia yéndose a paritorio y dejándome sola de resi, que fue cuando me gané mi primera reclamación por tardar en atender a una paciente. La verdad es que al final ni siquiera supe que hacía por ahí en esos momentos, pero la cuestión es que vino, me preguntó que tal iba, para lo cual, yo no tenía ni palabras para expresarle mis sentimientos en esos momentos.

Supongo que le di tanta pena, y vio tal caos en mi consulta, que se apiadó de mi alma (madre mía, q vergüenza solo de recordar como tenía la mesa de papeles, pero si ya me iban llegando Rx o analíticas y ni siquiera me molestaba en colocarlas en su sitio, simplemente las iba dejando por ahí encima, amontonándose en aquella montaña que iba creciendo por momentos).

Como dice mi madre cuando se lo he contado esta mañana: Dios bendiga a los corazones… como lo hizo ayer con el R2: “vamos a ver: vamos a poner un poquito de orden que tú no te dejes llevar, que lo más importante es que te mantengas en tu sitio, tranquila, teniendo las cosas ordenadas, que esto…esto no lo puedes tener así, venga a ver, esta analítica de quien es, venga a su sitio, esta placa, a su sitio…venga, vamos a ir dando altas, vamos a pasar este y lo exploramos otra vez…. Y al rato, venga, me llevo a este paciente a la consulta 4 y lo voy viendo alli.

Y así, parece que se fueron haciendo un poco más llevaderas las horas en los submundos… después de la bronca que me llevé de la internista porque como decía ella: estaba viendo cosas que no eran para mi: apenas recuerdo algunas que creo que mi mente ha hecho una especie de reacción de defensa ante el shok intentando olvidarlas: una rectorragia en una mujer en hemodiálisis con un linfoma No Hodking y no recuerdo ya cuantas cosas más, en los límites para la transfusión. Fue el R2 el que me guió indicándome que papeles había que rellenar en esos casos. Un posible ACV que mandaba una compi de la facultad que se llevó un TAC antes de la cuenta y que al final no resultó ser lo que sospechábamos, si no una insuficiencia renal, que por la edad no tenían claro si tratar aquí o mandarla al hospital de referencia. Que desamparada me sentí en esos dos casos…. Una pericarditis, una posible apendicitis…

Y bueno, algo que me ha dejado un poco traumatizada: un hombre que venía por hiperglucemia, que tras horas de tratamiento le di el alta a las 2:30 de la mañana. Y al rato de firmarle el alta, la familiar me dice que no se lo piensa llevar porque no se encuentra bien: había entrado en hipoglucemia alli mismo, y yo, dándole el alta sin ni quisiera haber comprobado una glucemia capilar después. Esto pasa cuando se ven los pacientes a medias con otro compañero, que se te escapa información: no se me olvidará la cara que puse cuando tras preguntarle, la hija me dijo que el Centro de Salud le habían puesto esa tarde 10 unidades de su insulina intermedia normal y 4 de la rápida, más las 10 de la rápida que yo le había puesto, no me extraña que hiciese esa bajada: glucemia 41, y el hombre somnoliento y sudoroso. No quiero ni pensar que habría pasado si se hubiese ido a su casa y hubiese entrado en coma… después de tenerlo varias horas en curas, al final pasó a observación.

Además, vi morir a un hombre en paradas. Entró caminando y hablando por una supuesta disnea, que acabó en taquicardia supraventricular y finalmente exitus. Ambas resis no nos lo esperábamos.

A todo esto, obviando las necesidades básicas vitales: sin comer absolutamente nada desde las 3 de la tarde, sin beber ni una gota de agua, sin entrar al baño, sin ni siquiera haber tenido tiempo de mandar un sms o mirar los que me habían mandado. Ni siquiera pude despedirme de mi padre.

Creo que eran ya las 5:30 de la mañana la hora a la que me comí un par de yogures… cuando alguien me cuenta cosas así me parece subrrealista, pero allí el tiempo se detiene, sólo existes como autómata…eres unas máquina que tiene que estar con las pilas siempre cargadas y en plena actividad. Para variar, me sentía irreconocible: hacía y decía cosas que nunca jamás me permitiría hacer en circunstancias normales… me aparece una especie de desinhibición en todos los sentidos… soltarle a alguien un “te kiero!!” cuando me pasan un traumatismo sencillo después de 200 historias de MI o un “te puedo secuestrar??” … después de verme así, ya entiendo las cosas que se ven en la tele xDD

Ayer estaba Enrique, el enfermero que hizo su primera guardia conmigo en la que yo hacía mi segunda de R independiente. Como le dije: que tal? Que aquí ya hemos ido creciendo… Me dio un rosco con chocolate a las 6 de la mañana. En un momento así, con todo lo vivido ayer, le hubiese dado cualquier cosa para agradecérselo xDD

Y bueno, poco más… en la próxima no tendré ángel de la guardia, así que, objetivos: poner un poco más de orden en mi vida y en mi mesa! xdD intentar frenar un poco a la de triaje e imponerme más. Como me ha dicho la adjunta: para la próxima guardia te vienes con unas gafas de culo-vaso, sin pintar que se te vea mala cara, y hablas más alto, gritándo si hace falta. Que con esa cara eres una muñequita y además super dulce, y así te comen que no vas a ningún lado. Mammma mia, todo lo que me queda aún por aprender!!

Y ahora, a prepararse para la siguiente y estudiar…


Próxima estación: regreso del inframundo…

Monday, January 22, 2007

Hoy he hecho mi primer informe de alta en medicina interna: una pancreatitis de repetición. Creo que mi tutora estaba más ilusionada que yo, que no veas como insistía en que fuera yo quien le diera el informe personalmente al paciente.

Hoy además tenía guardia de ambulatorio. No recuerdo ningún caso interesante que dejara huella en mi; sólo esta sensación de haberme pasado todo el día con ganas de llorar y bueno, el haber llorado al contarles a las resis lo de mi reclamación. De hecho llevaba estos dos últimos días algo sorprendida porque no me hubiera afectado el tema, y resulta que no es que no me hubiese afectado, si no que no quería reconocerme a mi misma que lo había hecho.

Bueno, y esto, esta tristeza y soledad existenciales. El tener la sensación de tener tanto que contar y no tener a quien. El volver a casa y saber que no te espera nadie. No entiendo porque vuelve a afectarme eso. El abrir la puerta y solo pensar en ir directa a la cama para pasarme llorando una noche más.

Sunday, January 21, 2007

Sin lugar a dudas fueron unas navidades inolvidables. En realidad fue mas bien a partir del día 31. Espero que esos días nunca pueda llegar a olvidarlos. Tras haberlos vivido, me atrevería a decir que para encontrar felicidad en esta vida, hay que tener a algún niño formando parte de ella. Empecé a entender esa necesidad imperiosa que experimenta algunas personas por tener un hijo. Esa sensación de tener a dos muñequitas en casa, con las que jugar, insaciables, deseando sacar lo mejor de ti en cuanto a imaginación y hacerte vivir una segunda infancia….espero no poder olvidar jamás esa sensación, todo eso que me hacían sentir con el solo hecho de tenerlas en casa. Y eso que ni siquiera hablábamos el mismo idioma! :) era divertido comprobar como las barreras lingüísticas no se dan en la infancia. Aún se me llenan los ojos de lágrimas al recordar a Sara explicándome mediante mímica, justo antes de marcharme, que ella, su hermana y su madre iban a asomarse al balcón a despedirme con la mano. Y como no conseguía parar de llorar y las abrazaba deseando con todas mis fuerzas seguir teniéndolas en mi vida, y que no crecieran, que siguieran siendo esas muñequitas de 4 y 6 años con las que había compartido momentos que me habían devuelto a la vida en tan solo 10 días.

Acabaron las vacaciones y ya de vuelta a Ubiquitilandia, Vuelta a vivir en soledad después de haber pasado todo ese tiempo siendo familia XXL. Melancolías mil. Vuelta a vivir momentos de amargura, dudas, llantos nocturnos e incapacidad de adaptación. Vuelta a los fantasmas. Vuelta a la realidad…

He visto morir a un hombre. Llevaba una semana viéndole diariamente, hablándo con él, tropezándome con sus piernas que colgaban del sillón y bromeando con él, y en ningún momento imaginé que había ni la más mínima posibilidad de verle morir. Asistí a sus últimas respiraciones, a como agonizaba…. Pensaba que lo de ser médico consistía en hacer algo en esos momentos. Ese día aprendí que no siempre hay q actuar… Mis ojos veían algo, y aunque tal vez en lo más profundo de mi ser comprendía lo que estaba pasando, en ese momento, no era capaz de asimilar porque no hacíamos nada por él. Mientras le veía agonizando pensaba en que realmente todos morimos solos. Me pregunté si se daba cuenta de que estábamos allí con él, si en ese momento, le importaba nuestra presencia, si se sentía acompañado… Al salir de la habitación y ver como la familia se derrumbaba al conocer la noticia, se me llenaron los ojos de lágrimas. Al llegar al estar yo también me derrumbé. Me preguntó a cuanta gente más tendré que ver morir.


Ayer fue mi primera guardia sola con adjuntos sin otro residente. La verdad es que tuve suerte que mis mayores me trataron genial, solo unos pequeños contratiempos: comer a las 6 de la tarde y mi primera reclamación. Todos me dicen que solo la primera duele, ya las demás te las tomas de otro modo. Espero que no haya muchas más.